21 nov. 2012

MI VOZ DORMIDA "DESAHUCIO"

MI VOZ DORMIDA "DESAHUCIO"


 
 

El artículo 47 de la Constitución lo deja bien claro, y lo reconoce como un derecho, (“Artículo 47.-Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

La situación económica que atraviesa el país, con una cifra de paro de 6 millones de parados, está  cebándose con el más débil, las familias que al perder sus empleo ambos miembros o un miembro de la unidad familiar, se ven abocados al desahucio por impago de sus deudas, al no entrar el dinero suficiente en sus hogares.

Un drama, al que lleva a las familias a vivirlo en silencio, a sentirse avergonzados por tener que empezar una nueva vida, un drama al que los poderes públicos lo miran de reojo y no hacen nada por proteger al ciudadano, que pasa de ser útil a la sociedad, a ser un problema para la misma.

Un problema que revelan las cifras escalofriantes de “350.000 desahucios en cuatro años, 517 desahucios de media al día, algo más de 21 cada hora”, no hace reaccionar al Gobierno para hacer políticas de protección a las familias, que ven sus sueños e ilusiones truncadas, quizás por vivir inmersos en los años del bon inmobiliario, todo avalado por las facilidades que el gobierno daba a los especuladores para que la vivienda fuera el negocio de su vida. O simplemente no fueron víctimas de esos años traidores donde no era todo el oro lo que relucía, y simplemente son víctimas de la brutal crisis que atravesamos, pasando de tener ingresos a no percibir ningún  ingreso y tener que ser desahuciados.

Ahí los poderes públicos se saltaron el artículo 47 de la Constitución, ya que la especulación del suelo y la vivienda era una realidad, donde el sector del ladrillo era el cobijo de todo aquel que quería ser pudiente. Recuerdo que en aquellos años trabajaba en un instituto, y los niños de 16 años dejaban los estudios para trabajar en el sector para comprar coches de lujo y vivir por encima de sus posibilidades, ahora no tiene ni oficio ni beneficio, de aquellos barros estos lodos.

Ahora, el Gobierno se retracta solo con una de las dos partes implicadas, al ciudadano que ha perdido todo, no hace por protegerlo, pero al sector financiero le inyecta dinero público por doquier, para frenar un inminente rescate.

Un dato más “solo en el 2010, el sector financiero se llevó 87.497 millones de dinero público, el 99,59 %  de todas las ayudas contra la crisis de ese año”

Hago la siguiente reflexión en voz alta, ¿por qué es tan importante el sector financiero para el sistema y tan poco apreciado el de las familias para los poderes públicos? Este dato deja en evidencia que el gobierno es un cómplice del resultado y acalla con fuertes inyecciones de dinero su culpa.

Hemos pasado de ser una sociedad de tener un equilibrio de clases a pasar a una concepción clasista de los ricos son más ricos, y los pobres son más pobres.

Lo que más me llama sin duda, de la situación del desahucio en la actualidad, como las familias que lo pierden todo, se avergüenzan de perder sus propiedades, de verse sin recursos, incluso siendo mendigos, sin ningún tipo de recurso.

Quizás el perder un derecho particular o privado de cada individuo, esté siendo clave para que, esta voz dormida de los desahuciados, no se revele contra las políticas del Gobierno. Creo que este colectivo se ve como son víctimas de una situación donde quizás se sientan culpables de no haber sido capaces de haber gestionado, de arrepentirse de no haber leído la letra pequeña de la vida, de haber vivido en el desconocimiento de vivir por encima de las posibilidades, de invertir en empresas cuando había que crecer y a lo mejor lo que había que haber hecho, es cimentarla y guardar lo ganado para las vacas flacas.

En definitiva estoy muy de acuerdo con el artículo, y llevo preguntándome muchas veces, que si las cifras son tan alarmantes y por mi propia experiencia en la vida, este tema lo veo y lo vivo de cerca. El ¿por qué? Las familias no cuentan que sean desahuciadas. El ¿por qué? No hace un frente común de protesta para hacer presión al Gobierno.

  • Preguntas que me gustaría que contesten algunos  desahuciados, pero me pasa igual que a ellos, siento también pudor o vergüenza, y miro para otro lado evitando las preguntas y respuesta. Pensando que su mal puede ser el mío si quedara sin empleo. Una actitud que merece un estudio sobre la materia,  una realidad que nadie quiere ver.